San José (Redacción). Grandes ruedas amarillas de queso, mujeres ataviadas con disfraces de lecheras y sus respectivos suecos (un tipo de zapatos), el dulce olor penetrante de los embutidos holandeses y naranja, mucho naranja por doquier.

Esta no es una descripción de una fiesta típica en el campo rural de los Países Bajos, sino más bien de la feria holandesa que se llevó en el INBioparque de Santo Domingo de Heredia y que se realiza cada año.

A pesar de que las puertas abrieron poco después de las 9 de la mañana, no fue hasta pasadas las 10 a.m. que empezó la llegada masiva de visitantes y una hora después ya se contabilizaban más de 1.600 visitantes.

La actividad, organizada por el Club Holandés de Costa Rica (fundado en 1952), se realiza con la intención de presentar al público nacional productos 100% holandeses pero al mismo tiempo se aprovecha para celebrar una de las fechas más importantes del país europeo: El Cumpleaños de la Reina, el cual se festeja cada 30 de abril.

De acuerdo con Peter Hartog, presidente del Club Holandés, este es el feriado nacional más importante de su nación. Hartog explica que además de las celebraciones oficiales y los desfiles, las personas aprovechan para salir a las calles y vender cualquier producto. “Solo este día. No es como Costa Rica que cualquier día puede salir a calle a vender sus productos” (sic), bromeó con un español bastante fluido.

Un total de 25 puestos conformaron la feria, entre los cuales se podían encontrar reconocidas empresas como AutoMercado, la aerolínea KLM y Quesos Lekkerland, además de negocios más pequeños como Aviarios Talamanca, que se dedica a vender productos hechos a base de miel.

La feria también permitió entrar en contacto con la cultura holandesa. A parte de degustar comidas típicas de la región, como fondue de queso holandés o los famosos poffers (repostería holandesa), también ofreció juegos tradicionales y hasta una presentación de bailes tradicionales de ese país.

La actividad más concurrida por los visitantes fue el tradicional “sjoelen” juego de mesa en el cual cada jugador tiene 30 discos de madera y debe meterlos en una caja que se divide en cuatro, y en el que cada compartimento tiene un valor de uno a cuatro, según explicó Renee Snijders, miembro de la junta del club.

Entre los bailes tradicionales figuraron el “Zevensprong” (El baile de los siete saltos) y el “Twee emmertjes water halen” (un baile interpretativo de cuando los campesinos iban al río a traer agua), para terminar con el Driekusman (baile tradicional de la ciudad de Twente).

De acuerdo con Cornelis Teunissen, tesorero del Club Holandés, esta ha sido la feria mas concurrida que han organizado. Para el mediodía, empleados del parque reportaron más de 2.000 visitantes.

 

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